Los restos de los
hermanos Del Amo, de Villagonzalo, muertos en la prisión franquista de Orduña,
recibirán sepultura el lunes
Cáceres |
28·07·23 |
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| El nieto de Manuel muestra la imagen de su abuelo, cuyos restos llagarán a Extremadura. SANTIAGO GARCIA VILLEGAS. |
Los restos mortales de los hermanos Salvador y Manuel del
Amo Jiménez, naturales de la localidad pacense de Villagonzalo, volverán a su
tierra 82 años después de la muerte de ambos, en 1941, en la
prisión franquista de Orduña (Vizcaya). El próximo lunes, a las 20.00 horas en
la Casa de la Cultura de Villagonzalo, tendrá lugar un acto cívico de homenaje
a Manuel y Salvador, junto con familiares, amigos, vecinos y asociaciones de
memoria histórica. 
El hijo de Manuel del Amo, Pedro del Amo, cuya muestra de
ADN ha sido primordial en el proceso de identificación, «con 95 años verá descansar los restos de su
padre en el cementerio del pueblo que lo vio nacer,
acompañado de sus seres queridos, según ha informado la Asociación para la
Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEx).
Una vez realizado el acto de homenaje, a las 21:00 horas los restos de Manuel
serán trasladados y reinhumados en el cementerio de Villagonzalo y los de
Salvador al día siguiente, 1 de agosto de 2023, en el cementerio de Badajoz,
donde descansa su esposa.
Manuel fue condenado a muerte, y posteriormente le fue
conmutada la última pena por la de 30 años de prisión, por ser afín al gobierno de la II República.
Salvador corrió una suerte similar, condenado a 20 años de prisión por «Auxilio
a la Rebelión».
Después de pasar por varias instituciones penitenciarias en
Extremadura (Castuera, Mérida, Cáceres),
ambos fueron trasladados a la Prisión Central de Orduña (Vizcaya) para cumplir
su pena. Salvador tenía 52 años cuando murió el 13 de marzo de 1941, estaba
casado con Dionisia Donoso y tenía tres hijos. Su hermano Manuel murió un mes después, con 48
años, el 5 de abril de 1941.
Oficialmente, la causa de la muerte fue «miocarditis», pero
en realidad fue por «avitaminosis», enfermedad producida por la falta o escasez
de vitaminas. Anteriormente, la esposa de Manuel, Antonia Cano Castañeda, había
sido fusilada el 26 de septiembre de 1936 junto a otras mujeres, «siendo desaparecida» en las tapias del cementerio de
Villagonzalo tras la ocupación franquista de la localidad.
Con la muerte de Manuel,
dejaron huérfanos a cuatro hijos de corta edad, de los que Pedro es el único de
ellos que vive.
La ARMHEx ha detallado que más de la mitad de los 4.000
presos que pasaron por la Prisión Central de Orduña eran extremeños. Esta
prisión franquista se levantó en 1937 en el Colegio de los Padres Jesuitas,
primero para albergar a prisioneros de guerra leales a la República y después,
a partir de 1939, para todo tipo de presos que
fueran calificados por los fascistas como desafectos al régimen.
Las condiciones de vida en esta cárcel eran inhumanas:
torturas, hambre, humillaciones, esclavitud y muerte. La mayor parte de los
presos extremeños provenían del campo de concentración de Castuera y del
campo de concentración de Santo Domingo (Mérida), de los cuales al menos 127
fallecieron en la prisión desde su llegada hasta 1941, según el registro de
aquella.